Darkness Visible: The long shadow of dictatorship

BIENNALE ARTE 2026. Ana Gallardo y Eduardo Basualdo participan de esta muestra en Spazio Punch. Venecia, Italia.

mayo 6 — noviembre 22, 2026

«Darkness Visible: The Long Shadow of Dictatorship» conmemora el 50.º aniversario del golpe de Estado que dio lugar a la última dictadura militar de Argentina. Con la participación de 18 artistas y colectivos desde la década de 1970 hasta la actualidad, la exposición reflexiona sobre la censura, la violencia, las desapariciones forzadas, la memoria y los derechos humanos. Recupera el museo como espacio cívico y el arte como forma de confrontar la historia, resistir al terror de Estado y mantener viva la memoria.

La práctica artística de Ana Gallardo es el testimonio de toda una vida dedicada a dar visibilidad a los vínculos afectivos marcados por pérdidas. Entre sus obras, varias refieren a la violencia de género tal y como afecta a las niñas y mujeres de toda la América Latina contemporánea. Gallardo entiende el arte como política y activismo, como herramienta para “hablar de lo que nadie quiere hablar”. Hija de una artista que falleció cuando apenas tenía solo siete años, Gallardo trabaja sobre la memoria a través de los rastros y objetos que sobrevivieron a su madre. Una y otra vez, sus dibujos monumentales denuncian la violencia y les da visibilidad a niñas y mujeres jóvenes rescatadas de redes de trata de personas que operan en la Argentina, México y Guatemala, mujeres que han perdido su dignidad y, avergonzadas, se cubren el rostro. Vivas o muertas, víctimas de lo que la artista denomina una “maquinaria de feminicidios”, estas mujeres están arraigadas a una historia local y a los territorios a los que pertenecen. La mayoría de estos dibujos están realizados en carbonilla, un material que reivindica el arraigo a la tierra, el mismo terreno al que regresan muchos de los cuerpos asesinados. Así, en los dibujos creados para esta exposición, las mujeres de Gallardo se funden con el paisaje, sus brazos se convierten en manglares, su comunidad en la silueta de una montaña. En palabras de la artista, “[mientras] las dibujo, la carbonilla me dicta lo que no puedo olvidar, me dicta cómo construir el paisaje”. Estos dibujos también evocan los tiempos violentos de la dictadura en la Argentina (1976-1983), cuando las mujeres eran violadas, secuestradas y torturadas, y tratadas como esclavas sexuales en los campos clandestinos de detención.

Eduardo Basualdo nació en el invierno de 1977, en la época más álgida de la brutal represión de la dictadura militar. Este clima de amenaza, a veces ostensible, a veces insidiosa, entrelazado con los miedos primordiales de la infancia, pudo haber dejado una huella en su obra, poblada de presencias ocultas y fuerzas incontrolables. En esta obra, Basualdo emplea papel de aluminio negro para esculpir un grupo viviente de figuras en fuga. Al presionarlo y moldearlo directamente sobre los cuerpos, el material registra sus movimientos y gestos antes de que los cuerpos sean retirados y dejen tras de sí una cáscara hueca. La escultura es tan liviana como resistente: frágil, pero capaz de conservar la forma. Se alza como una tensa frontera entre la presencia y la ausencia, la representación y la pérdida. Las figuras permanecen suspendidas en un estado de equilibrio inestable, oscilando entre la formación y el colapso. ¿Marcan el surgimiento de una comunidad o son vestigios de su desaparición? ¿Son las ruinas de una tragedia reciente o los primeros indicios de una reanimación en ciernes?