julio 2 — abril 11, 2027
Del 2 de julio al 11 de abril de 2027, Adrián Villar Rojas: First Gods, Lost Animals ocupará dos pisos del Museo y evocará tanto la formación geológica como mitológica de una cueva. En el planteo de Villar Rojas, la cueva funciona como un espacio de doble acumulación: moldeada geológicamente a lo largo de eras mediante la deposición de materiales y la consolidación de minerales, y estratificada culturalmente a través de las proyecciones humanas, los rituales y la actividad simbólica.
La exposición parte de la premisa de que los seres humanos, como inteligencias finitas, se enfrentan a un universo cuya complejidad excede ampliamente su escala cognitiva. En estas condiciones surgen herramientas simbólicas —los dioses, el arte, las matemáticas— como tecnologías adaptativas que permiten hacer navegable el mundo. Estos sistemas extienden la cognición humana a través del tiempo: la mitología funciona como una primera estructura interpretativa, las matemáticas formalizan la abstracción y la inteligencia artificial representa el umbral más reciente de esta genealogía, externalizando el pensamiento para hacer frente a una complejidad creciente.
En el marco de esta transformación ambiental se presenta una nueva escultura, comisionada conjuntamente por el Aspen Art Museum y Audemars Piguet Contemporary: Untitled (de la serie The Language of the Enemy), un cráneo de triceratops a escala real. La obra imagina un encuentro prehistórico entre Homo sapiens y neandertales como un posible momento en el que los primeros gestos de producción de significado o de imágenes pudieron transmitirse entre especies. En esta nueva obra, Villar Rojas propone una historia teórica que cuestiona las narrativas antropocéntricas predominantes sobre la excepcionalidad humana. Si bien la creación simbólica ha sido considerada durante mucho tiempo como una invención del Homo sapiens, hallazgos recientes sugieren que los neandertales podrían haber desarrollado estas prácticas antes que nosotros. Aquí, el encuentro se convierte en un espacio de transmisión: aquello que consideramos el fundamento de la cultura humana podría haber sido heredado de una rama de la humanidad hoy desaparecida. Desde esta perspectiva, el nacimiento del arte no constituye un triunfo de nuestra especie, sino un legado recibido de otra.