Inauguración Jueves 3 de Septiembre a las 18 hs
MANIFIESTO
Atmosferismo
La atmósfera no es el espacio que rodea a la obra. La atmósfera es la obra. Rechazamos la tiranía del objeto:la pintura que empieza y termina en sus bordes, la escultura que reclama un sitio, la imagen que exige ser mirada. Nos interesa aquello que no se deja contener.
Una habitación antes de que alguien entre. Un color que tiene temperatura. La presión de una nube. El residuo de un acontecimiento. Lo que queda después de apartar la mirada.
El atmosferismo empieza donde la forma se vuelve clima.
No componemos ambientes. Alteramos condiciones. El atmosferista no pregunta qué es este objeto: pregunta qué me está pasando en su presencia. Trabajamos con la interferencia, la filtración, el reflejo, la sombra, el ruido, el accidente, la escala, el olor, el silencio y la duración.
Desconfiamos de la permanencia. Una obra puede cambiar cuando cambia la luz, depender del movimiento de los cuerpos, desaparecer dentro de su entorno, alterarse con el paso de un tren lejano —ahí, exactamente ahí, está el atmosferismo—, quedar inacabada porque el mundo sigue terminándola.
entre figura y fondo
entre material e inmaterial
entre intención y accidente
entre intimidad y exposición
entre control y colapso
El marco es una frontera climática: la abrimos
El color no es decoración. El color pesa. El color moja. Retrocede, avanza, mancha, sofoca, ilumina.El espacio tiene memoria: cada superficie conserva astros de lo que pasó ahí. Cada habitación es ya una instalación. Cada cuerpo que entra pasa a ser parte de la composición. El espectador no está fuera de la obra.
El espectador es clima.
Rechazamos la exigencia de que el arte se explique.
El sentido puede llegar tarde.
El sentido puede contradecirse.
El sentido puede evaporarse.
El atmosferismo no es un estilo. Es una condición. Pintamos el aire. Esculpimos el intervalo. Componemos la distancia. Damos forma a aquello que la forma no puede contener. No hacemos objetos: hacemos situaciones donde los objetos, los cuerpos, la luz, la memoria y la percepción se vuelven momentáneamente inestables.
La obra empieza cuando termina la certeza.